– Subí a bordo en Estrella polar, y me senté solo en la cubierta con una taza de café, y entonces me invadió una sensación de que había llegado a casa, de que ese era el lugar donde se suponía que debía estar.

Así describe Anna Lena Ekeblad su primer encuentro con Estrella polarEn un sueco escaniano muy influenciado por la recopilación de dialectos noruegos en Svalbard, cuenta cómo un sueño de juventud sobre el océano Ártico se hizo realidad a través de su encuentro con el cazador de focas de Brandal. - Me enamoré perdidamente del barco.

Como joven y rubia, te daban un empujón extra, te divertías un poco más y podías sentarte en el puente sin problema. (Anna Lena Ekeblad, de Escania, sobre el buen trato de la tripulación del barco turístico Polarstar en Svalbard en 1991).

Anna Lena Ekeblad es de Malmö y de una familia donde «el polo», como ella lo llama, siempre estuvo cerca. Esta atracción hacia el norte provenía de su abuelo, quien siempre hablaba de la expedición de Andrée y de la gran noticia de su descubrimiento en 1930. Viajar al océano Ártico se convirtió en una tradición familiar, que la joven Anna Lena siguió. Ya había visitado Islandia y Groenlandia cuando llegó para cruzar Svalbard y estaba a punto de terminar su viaje por el Ártico. Pero entonces se enamoró. De Svalbard y del barco.